FIL-03-15: El Político: El Tejedor Social y la Ciencia de la Justa Medida

«El arte del verdadero rey político es aquel que teje con la más bella urdimbre y trama el carácter de los hombres fuertes y el de los templados, uniéndolos en una vida de concordia y amistad común.»
Platón, El Político, 311b (Edición de Gredos)


Génesis y Conexión Histórica

Tras redefinir en El Sofista (FIL-03-14) el estatus ontológico del “no-ser” como alteridad para fundamentar la posibilidad del discurso, Platón dedica su diálogo gemelo, El Político, a desentrañar la verdadera naturaleza de la ciencia del gobernante (politikē epistēmē / πολιτικὴ ἐπιστήμη).

La génesis de esta obra representa una transición crítica en el pensamiento político platónico:
* El abandono de la utopía absoluta: Frente al diseño ideal del filósofo rey de la República (FIL-03-03), concebida bajo la hipótesis de un gobernante perfecto sin limitaciones institucionales, en El Político Platón confronta la realidad material e imperfecta de las constituciones históricas.
* La rigidez de la ley escrita: Platón introduce aquí por primera vez una profunda sospecha ante la inflexibilidad de los códigos jurídicos escritos, los cuales actúan de manera inflexible como “un hombre obstinado e ignorante” que no permite cambiar ninguna prescripción médica aunque el estado del paciente haya variado.
* El gobernante como tejedor: Para justificar el orden social en un cosmos imperfecto, se reformula la analogía del gobernante, pasando del pastor divino al artífice humano: el tejedor.


1. La Clasificación Dialéctica de la Ciencia Regia

El diálogo se inicia aplicando el rigor de la división dialéctica (diairesis) para situar el arte de gobernar dentro del mapa general del saber humano. El Extranjero de Elea divide las ciencias en:
* Ciencias cognitivas (gnōstikē): Aquellas que se limitan al conocimiento puro (como la aritmética).
* Ciencias prácticas (praktikē): Aquellas que producen obras materiales (como la carpintería).

El arte político pertenece claramente a las ciencias cognitivas, pero con una salvedad fundamental: es una ciencia de mandato y dirección (epitaktikē / ἐπιτακτική). El gobernante no es un simple calculador; juzga y dicta directrices para que otros las ejecuten. A su vez, esta ciencia directiva es dividida entre directivas de cosas inanimadas y directivas de seres vivos (cuidado de rebaños).

Esta última definición asimila inicialmente al político con un pastor de hombres. No obstante, el Extranjero de Elea advierte que esta analogía es errónea e incompleta en el plano de la historia humana actual, lo que le obliga a introducir el mito de las edades del cosmos.


2. El Mito del Doble Ciclo Cósmico: El Reino de Zeus

Para esclarecer los límites del gobernante humano, Platón recurre a un mito cosmológico sobre la rotación del universo y el devenir histórico:
* La Era de Crono (Edad de Oro): En este ciclo cósmico, la divinidad misma gobierna y conduce el timón del universo directamente. Bajo este régimen divino, la Tierra produce frutos espontáneamente y los seres humanos no necesitan organizarse ni trabajar. Nacen directamente de la tierra y rejuvenecen en lugar de envejecer. En esta era, el gobernante es verdaderamente un pastor divino que atiende directamente todas las necesidades de su rebaño.
* La Era de Zeus (Edad Actual): Cuando se cumple el tiempo asignado, Dios suelta el timón del cosmos. Por inercia física interna, el universo empieza a girar en sentido inverso. Con este giro inverso, sobreviene la vejez, la muerte y la necesidad de reproducción biológica. Privados del cuidado divino directo, los seres humanos caen en la vulnerabilidad ante las fieras y el clima, obligándolos a inventar las artes y las técnicas políticas para asegurar su supervivencia.

En la era actual, el gobernante ya no es un dios o pastor absoluto, sino un ser humano idéntico a sus súbditos. Por lo tanto, el político no puede regir el Estado como un pastor rige a sus bestias; debe gobernar mediante una técnica artesanal sofisticada.


3. El Político como Tejedor Regio

Descartada la analogía del pastor, el Extranjero de Elea propone la analogía del tejedor (yphantes / ὑφάντης) como la definición exacta de la ciencia real. La tarea de la política no es la producción material de los elementos del Estado, sino su entrelazamiento armónico.

El arte regia del tejido consiste en coordinar y unificar las naturalezas humanas contrapuestas que habitan en la pólis:
* La urdimbre (Naturalezas enérgicas): Los ciudadanos caracterizados por el valor, la audacia y la belicosidad (andreia). Son hilos fuertes y ásperos indispensables para la defensa y la acción firme del Estado.
* La trama (Naturalezas moderadas): Los ciudadanos caracterizados por la templanza, la quietud y la moderación (sōphrosýnē). Son hilos suaves y flexibles que aseguran la paz interna y el orden legal.

Si un Estado está dominado exclusivamente por la urdimbre de los ciudadanos belicosos, arrastrará a la pólis a guerras constantes hasta destruirla. Si está dominado solo por la trama de los moderados, la ciudad caerá en el letargo y la sumisión ante potencias extranjeras. El político sabio debe entrelazar ambos temperamentos mediante dos tipos de vínculos:
1. Vínculos divinos: La educación pública que implanta en las almas opiniones verdaderas y compartidas sobre lo noble, lo justo y lo bueno.
2. Vínculos humanos: Las alianzas matrimoniales y la distribución equilibrada de las magistraturas públicas.


4. La Ciencia de la Justa Medida y el Límite de la Ley

El núcleo filosófico de El Político reside en la justificación de la autoridad real frente a la rigidez del ordenamiento jurídico escrito. Platón introduce la doctrina de la medida justa (metron / μέτρον), distinguiendo dos formas de medición:
1. La medida relativa (Aritmética): El cálculo cuantitativo del exceso y defecto (el mayor y el menor en términos puramente matemáticos).
2. La medida oportuna (Kairos): La determinación cualitativa de lo conveniente, lo oportuno y lo debido en una circunstancia histórica particular.

El verdadero político es aquel que posee la ciencia de la medida respecto al kairos. Por esta razón, el gobernante sabio es superior a la ley escrita. La ley es general, ciega e inflexible:

«La ley nunca podrá captar con precisión lo que es mejor y más justo para todos a la vez… Es como un hombre obstinado e ignorante que no permite a nadie hacer nada contra su orden, ni que se le haga ninguna pregunta, incluso si a alguien se le ocurre una solución mejor que la orden que él mismo dictó.» (294a)

La ley escrita solo es una imitación de segundo orden del juicio del sabio, redactada para cuando este no se encuentre presente o para regir a la masa media. Sin embargo, en ausencia del gobernante ideal, la obediencia a la ley escrita se vuelve un mal menor indispensable para evitar la tiranía y la degeneración absoluta del Estado.


Semillas y Ecos para el Futuro

La doctrina política de la justa medida y la analogía del tejido en El Político marcaron la evolución del pensamiento institucional en Occidente:
* El término medio de Aristóteles: La distinción platónica de la medida oportuna (kairos) es el fundamento directo de la doctrina aristotélica del justo medio ético en la Ética a Nicómaco.
* La equidad jurídica: La crítica de Platón a la rigidez de la ley cimentó el concepto de equidad (epieikeia) en la ciencia del derecho, que autoriza al juez a flexibilizar la letra escrita de la ley para ajustarla a las demandas éticas de un caso concreto.
* El constitucionalismo moderno: Al balancear el gobierno del sabio con la necesidad instrumental de la ley escrita, Platón abre el debate clásico entre el gobierno de las leyes y el gobierno de los hombres.


Referencias bibliográficas

  • Platón. (1988). Diálogos V: Sofista, Político, Filebo, Timeo, Critias (M. Isabel Santa Cruz, Á. Vallejo Campos y N. Luis Cordero, Trads.). Editorial Gredos. [Ver en Amazon]
  • Copleston, F. C. (2011). Historia de la filosofía: Vol. 1: Grecia y Roma. Editorial Ariel. [Ver en Amazon]
  • Guthrie, W. K. C. (1992). Historia de la filosofía griega (Vol. V: El período tardío de Platón y la Academia). Editorial Gredos.