«El ciudadano sin más por ningún otro rasgo se define mejor que por participar en las funciones de juez y de magistrado […] Puesto que son varios los regímenes políticos, necesariamente habrá también varias especies de ciudadanos, y sobre todo del ciudadano bajo un cierto régimen. Por eso el ciudadano que hemos descrito es sobre todo el de una democracia…» — Aristóteles, Política III, 1, 1275a22-1275b5 (trad. M. García Valdés, Gredos, 1988)


Génesis y Conexión Histórica

El Libro III de la Política (Πολiτικά Γ) representa el centro de gravedad analítico y ontológico del pensamiento político de Aristóteles. Tras deslindar los orígenes de la pólis en el Libro I (FIL-04-01) y refutar las utopías colectivistas de Platón en el Libro II (FIL-04-02), el Estagirita se aboca a resolver las preguntas fundamentales del derecho público de la Antigüedad: ¿qué es una ciudad?, ¿quién es el ciudadano?, y ¿cómo se clasifican los regímenes políticos?

Para Aristóteles, la pólis es ontológicamente un compuesto (syntheton / σύνθετον): un organismo cuya unidad reside en su forma de organización interna. Esta “forma” no es otra cosa que la constitución o politeia (πολιτεία).

En este libro, el filósofo introduce su célebre clasificación de los seis regímenes políticos —estructurada según un criterio moral (si buscan el bien común o el beneficio propio) y un criterio cuantitativo (si gobierna uno, pocos o muchos)—, un esquema analítico que definirá la taxonomía de la ciencia política desde el Liceo hasta el siglo XXI.


1. La Definición Ontológica de Ciudadano (Polītēs)

Aristóteles adopta un enfoque inductivo. Para definir qué es la ciudad, es preciso definir primero qué es un ciudadano (polites / πολίτης), puesto que la pólis es, formalmente, una multitud de ciudadanos que habitan un territorio común y participan de una misma constitución.

El Estagirita descarta las definiciones superficiales: * La ciudadanía no se define por el mero hecho de residir en un territorio (los metecos y los esclavos también residen en la pólis). * Tampoco se define por el derecho de litigar ante los tribunales (este es un derecho civil que a menudo se concede a extranjeros mediante tratados comerciales). * Tampoco se define por ascendencia familiar (esta es una definición empírico-práctica útil, pero lógicamente circular: define al ciudadano por ser hijo de ciudadanos).

La definición esencial de ciudadano formulada por Aristóteles es de carácter activo y funcional:

«Llamamos ciudadano de una ciudad al que tiene derecho a participar en la función deliberativa o judicial de la misma.» (1275b18-20)

Es decir, el ciudadano se define por el ejercicio del poder (arche / ἀρχή), ya sea en magistraturas permanentes o en cargos indeterminados en el tiempo (como ser miembro de la asamblea deliberativa o actuar como juez en los tribunales heliásticos).

Esta definición, como advierte el propio Aristóteles, se ajusta con máxima precisión a la democracia directa ateniense, puesto que en los regímenes oligárquicos o monárquicos el acceso a la asamblea y a los tribunales está restringido por censo de riqueza o linaje.


2. La Tipología de los Seis Regímenes Políticos (Politeiai)

La politeia (πολιτεία) es la ordenación de las magistraturas de la pólis y, especialmente, la determinación de la autoridad soberana de la ciudad (kyrion / κύριον). Para clasificar las distintas constituciones, Aristóteles cruza dos ejes analíticos:

  1. Criterio Teleológico-Moral (¿Quién se beneficia?):
    • Regímenes Rectos (o Justos): Aquellos que gobiernan con miras al bien común (to koine sympheron).
    • Regímenes Desviados (o Patológicos): Aquellos que gobiernan únicamente para el interés particular de la clase gobernante.
  2. Criterio Cuantitativo (¿Quién ostenta el poder?):
    • Gobierno de Uno solo.
    • Gobierno de Unos pocos (la minoría).
    • Gobierno de La mayoría (el pueblo).

El cruce de estos criterios produce la matriz de los seis regímenes clásicos:

Número de Gobernantes Regímenes Rectos (Bien Común) Regímenes Desviados (Beneficio Propio)
Uno Monarquía o Realeza (Basileia) Tiranía (Tyrannis)
Pocos Aristocracia (Gobierno de los mejores) Oligarquía (Gobierno de los ricos)
Muchos República o Democracia Constitucional (Politeia) Democracia (Gobierno de los pobres / demagogia)

Aristóteles enfatiza que la diferencia real entre la oligarquía y la democracia no es en el fondo numérica (pocos o muchos), sino socioeconómica: la oligarquía es el gobierno de los ricos (euporoi), y la democracia es el gobierno de los pobres (aporoi). Si aconteciera que la mayoría de una pólis fuera rica y gobernara excluyendo a los pobres, ese régimen seguiría siendo estructuralmente una oligarquía.


Widget 1: Matriz Analítica de los Regímenes

Selecciona un régimen para inspeccionar su estructura y la patología moral que diagnostica Aristóteles.

Regímenes Rectos (Bien Común)

Monarquía (Realeza)
Aristocracia
República (Politeia)

Regímenes Desviados (Interés Propio)

Tiranía
Oligarquía
Democracia (Extrema)
Monarquía o Realeza (Basileia / βασιλεία)

Gobernantes: Uno solo (el monarca).
Fin cívico: El bien de la pólis entera a través de la excelencia cívica sobresaliente. Su justificación ética estriba en que el monarca posee una virtud tan superior a la del resto que se asimila a “un dios entre los hombres”.


3. La Justificación del Veredicto y el “Argumento de la Sabiduría Colectiva”

En los capítulos centrales del Libro III, Aristóteles aborda una cuestión democrática fundamental: ¿debe el poder soberano residir en la minoría de hombres virtuosos (aristocracia) o en la multitud de hombres comunes (democracia)?

El filósofo formula aquí su célebre Argumento de la Acumulación o Sabiduría Colectiva (ho tōn pollōn logos):

«Cada uno de los muchos posee una parte de virtud y de prudencia, y cuando se reúnen, la multitud se hace como un solo hombre con muchos pies, muchas manos y muchos sentidos…» (1281a42-1281b3)

Aristóteles ilustra esta tesis mediante la analogía de la comida cívica: un banquete al que todos aportan un plato diferente es superior a un banquete pagado y organizado por un solo anfitrión rico. De igual modo, la multitud —aunque individualmente cada miembro sea inferior al experto filósofo o al gobernante supremo— puede juzgar la música, la poesía y los discursos políticos con mayor acierto cívico al unificar sus discernimientos particulares.

Sin embargo, Aristóteles pone un límite a este derecho cívico de la masa: los ciudadanos comunes no deben ejercer de manera individual las altas magistraturas de la ciudad (como el mando del ejército o la gestión de las finanzas), pero sí deben conservar la soberanía para elegir y tomar cuentas de los gobernantes (euthyna / εὔθυνα) en la asamblea común.


4. La Tensión de la Justicia: ¿Igualdad Aritmética o Proporcional?

El Libro III culmina analizando los títulos legítimos de poder que reclaman los distintos grupos en la pólis: * Los demócratas reclaman que, al ser todos igualmente libres, todos deben gozar del mismo poder político (igualdad aritmética). * Los oligarcas sostienen que, al poseer una participación desigual en la riqueza material, deben gozar de una participación desigual y superior en la soberanía de la pólis (igualdad proporcional).

Aristóteles refuta ambas posturas de forma contundente: * Si la pólis se hubiera constituido únicamente para salvaguardar los bienes materiales, el título de los oligarcas sería válido. * Si la pólis existiera únicamente para posibilitar el mero vivir o las alianzas defensivas, el título de los demócratas bastaría. * Pero dado que la pólis existe para posibilitar el vivir bien (eu zen), el título de soberanía legítimo por excelencia no es la riqueza ni la libertad formal, sino la virtud cívica y moral.


Widget 2: Simulador de Ciudadanía – ¿Quién Califica?

Aplica los criterios de ciudadanía definidos por Aristóteles en el Libro III.

Caso de Estudio:

Un comerciante extranjero (meteco) adinerado reside en Atenas, paga impuestos militares y posee un contrato comercial que le otorga el derecho de litigar ante los tribunales de comercio local. ¿Es considerado ciudadano?

¡Correcto! Aristóteles argumenta en 1275a7-14 que la residencia y el derecho de acudir a los tribunales por convenios comerciales son insuficientes. El verdadero ciudadano se define únicamente por el derecho de participar en el poder político, judicial y deliberativo común.
Intento Incorrecto. Aristóteles aclara que estas características comerciales o impositivas corresponden también a los extranjeros o metecos sin acceso a la soberanía deliberativa. Intenta de nuevo.

Ecos y Semillas para el Futuro

La tipología aristotélica del Libro III constituyó el cimiento de la teoría política occidental: * La teoría republicana: Su concepción de la politeia mixta sirvió de inspiración directa para el diseño constitucional romano (Polibio, Cicerón) y, posteriormente, para el republicanismo moderno (Maquiavelo, Montesquieu) al formular el principio de contrapesos de poder. * Proyección al Libro IV: La taxonomía aquí delineada pasará de ser un esquema estático a un análisis dinámico en el Libro IV (FIL-04-04), donde Aristóteles examinará cómo funcionan en el mundo real las subclases constitucionales de las oligarquías y democracias.


Referencias Bibliográficas

  • Aristóteles. (1988). Política (M. García Valdés, Trad.). Madrid: Editorial Gredos. Comprar en Amazon
  • Copleston, F. (2011). Historia de la Filosofía (Vol. 1: Grecia y Roma). Barcelona: Ariel. Comprar en Amazon