«Los que primero filosofaron pensaron que los únicos principios de todas las cosas son de naturaleza material. […] Y es necesario que haya alguna naturaleza, ya una, ya más de una, de la cual nazcan las demás cosas, conservándose ella.»
— Aristóteles, Metafísica, Libro I, 983b6–18. [Edición Gredos]
1. La paradoja de la regularidad en el capricho divino
¿Cómo se explica que el mar se calme o que el fuego queme si cada fenómeno depende del humor de Poseidón o de la voluntad de Zeus? Si la lluvia obedece al antojo de una deidad antropomórfica, el mundo es intrínsecamente impredecible; la ciencia y la predicción racional carecen de base bajo este supuesto. La paradoja reside en que el pensamiento mítico (mythos (μῦθος)), al intentar dar orden y sentido al caos cotidiano mediante narrativas sagradas, termina por fundamentar la realidad física sobre el capricho de voluntades invisibles y morales.
El paso del mito al logos (λόγος) no consistió en un abandono repentino de lo sagrado o religioso, sino en la exigencia de postular leyes inmanentes al cosmos. Como señala Frederick Copleston en su Historia de la Filosofía (Vol. I), el pensamiento griego temprano no rompe con las inquietudes del origen absoluto, sino con el modo antropomórfico y caprichoso de explicarlo: la regularidad de la naturaleza (physis (φύσις)) ya no se justifica mediante pactos divinos, sino a través de una necesidad interna y material. El pensamiento racional nace formalmente en Jonia cuando el ser humano se atreve a proponer que el universo es un sistema autogobernado que posee en sí mismo la razón de sus propios cambios.
2. La deconstrucción de la teogonía: de Hesíodo a la física jonia
Para comprender esta transformación, conviene contrastar la cosmovisión homérica y hesiódica con las primeras explicaciones racionales de Asia Menor. En la Teogonía de Hesíodo (vv. 116-120), el origen del cosmos surge de una genealogía de divinidades antropomórficas:
“Antes que todas las cosas fue Caos; después Gea de ancho seno, asiento siempre sólido de todos los Inmortales… y Tártaro brumoso en lo profundo de la tierra…”
Aquí, las fuerzas físicas y espaciales son tratadas como agentes morales dotados de voluntad e intención. Si ocurre una tempestad o un terremoto, se recurre a la voluntad o la ira de Poseidón, “el que sacude la tierra” (Ennosigaios). La explicación depende del mito: una estructura narrativa cerrada que demanda sumisión y recurre a fuerzas trascendentes al plano observable.
Frente a esto, el surgimiento de la filosofía en la próspera Mileto jonia durante el siglo VI a.C. redefine el método de indagación. Este cambio no responde a un mero “milagro griego”, sino a condiciones socioeconómicas precisas. Como explica Werner Jaeger en Paideia: Los ideales de la cultura griega ([Ver en Amazon]), el contacto mercantil constante con Egipto y Babilonia relativizó los mitos locales y propició la abstracción conceptual. Mileto, como puerto comercial, requería mapas cartográficos y herramientas astronómicas precisas para la navegación, lo que obligaba a buscar leyes físicas universales en lugar de caprichos divinos. Se sustituye, por tanto, la genealogía teogónica por la búsqueda de un principio material constituyente, permanente e inmanente (archē (ἀρχή)).
Aristóteles describe este momento fundacional de la filosofía en su Metafísica (I, 982b-983b), vinculándolo con la capacidad del ser humano de asombrarse ante lo que escapa a la explicación inmediata:
“Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración; al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes; luego, avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como las fases de la luna, el sol y los astros, y el origen del universo.”
Platón señala la misma raíz psicológica del método dialéctico en el Teeteto (155d):
“Este sentimiento es muy característico del filósofo: el asombro. Pues la filosofía no tiene otro origen sino este”.
La gran fractura conceptual ocurre con Jenófanes de Colofón, quien ataca la raíz misma del mito al denunciar el carácter puramente relativo y antropomórfico de las representaciones sagradas. En el fragmento B15 de sus escritos presocráticos (DK 21 B 15), conservado por Clemente de Alejandría, afirma:
“Si los bueyes, los caballos y los leones tuvieran manos o pudieran dibujar con ellas y realizar obras como los hombres, los caballos dibujarían imágenes de dioses semejantes a caballos, y los bueyes semejantes a bueyes, y harían sus cuerpos tal como el tipo que cada uno de ellos posee”.
Este fragmento muestra la distancia crítica que empieza a tomarse respecto a las explicaciones míticas tradicionales. El logos se presenta como una alternativa epistemológica: una explicación inmanente, sometida al debate y discusión de la esfera pública de la polis (πόλις), que busca la causa natural (aitia (αἰτία)) detrás del fenómeno sensible. El orden del mundo ya no es una jerarquía divina, sino un Kosmos (κόσμος), un todo ordenado y accesible al entendimiento de la mente humana.
3. Epistemología y racionalidad hoy
La transición del mito al logos (λόγος) no es un acontecimiento histórico cerrado y confinado al siglo VI a.C. Representa una batalla intelectual y metodológica constante en la mente colectiva. Las explicaciones mágicas, conspirativas y supersticiosas de la actualidad comparten la estructura morfológica del mito: atribuyen los fenómenos complejos (fluctuaciones económicas, pandemias, crisis globales) a la voluntad deliberada y coordinada de agentes ocultos y omnipotentes.
El pensamiento científico contemporáneo se sostiene sobre la base metodológica sentada por los primeros físicos jonios: la postulación de causas estrictamente inmanentes, la exigencia de evidencia empírica contrastable y la disposición a revisar las hipótesis mediante la crítica racional y pública. Mantener esta postura exige rechazar las narrativas míticas y psicológicamente tranquilizadoras para sostener el rigor y la incertidumbre de la indagación científica.
📖 Explorar Historia de la Filosofía (Vol. I) de Copleston en Amazon
Referencias
- Aristóteles. (1994). Metafísica (T. Calvo Martínez, Trad.). Gredos. [Ver en Amazon]
- Copleston, F. (2011). Historia de la Filosofía: Grecia y Roma (Vol. 1). Ariel. [Ver en Amazon]
- Guthrie, W. K. C. (2010). Historia de la Filosofía Griega: Los primeros presocráticos y los pitagóricos (Vol. 1). Gredos.
- Jaeger, W. (2007). Paideia: Los ideales de la cultura griega. Fondo de Cultura Económica. [Ver en Amazon]
- Hesíodo. (2014). Teogonía – Trabajos y días – Escudo (A. Ruiz de Elvira, Trad.). Gredos. [Ver en Amazon]
- Kirk, G. S., Raven, J. E., & Schofield, M. (2008). Los filósofos presocráticos: Historia crítica con selección de textos. Gredos. [Ver en Amazon]
- Platón. (2003). Diálogos V: Teeteto – Sofista (Á. Vallejo Campos, Trad.). Gredos.
Bibliografía y fuentes
- Aristóteles. (1994). Metafísica (T. Calvo Martínez, Trad.). Gredos. https://amzn.to/44C97gY
- Copleston, F. (2011). Historia de la Filosofía: Grecia y Roma (Vol. 1). Ariel. https://amzn.to/4gQHI26
- Jaeger, W. (2007). Paideia: Los ideales de la cultura griega. FCE. https://amzn.to/4wcPVSN
- Hesíodo. (2014). Teogonía (A. Ruiz de Elvira, Trad.). Gredos. https://amzn.to/4vAXT8p