FIL-01-D: Anaxímenes de Mileto: El Aire y los Estados de la Materia

«Anaxímenes de Mileto, hijo de Eurístrato, que fue compañero de Anaximandro, dice, como este, que la naturaleza subyacente es una e infinita, pero no indeterminada, como él, sino determinada, llamándola aire (aēr / ἀήρ); y que se hace diferente en sus sustancias por rarefacción y condensación…»
Simplicio, Física 24, 26 (DK 13 A 5)


Génesis y Conexión Histórica

El pensamiento cosmológico de la escuela milesia alcanza su madurez metodológica con Anaxímenes (c. 585–528 a.C.). Su propuesta intelectual no representa un retroceso materialista hacia la concreción fenoménica frente a la abstracción de Anaximandro (FIL-01-C), sino una síntesis dialéctica superior.

La génesis de su propuesta reside en la superación de una aporía metodológica fundamental:

  • La insuficiencia de Tales: Tales había postulado una sustancia determinada (el agua) (FIL-01-B), pero carecía de un mecanismo mecánico inteligible para justificar cómo a partir de ella surgía la diversidad cualitativa.
  • La inobservabilidad de Anaximandro: Anaximandro resolvió esto elevando el origen a lo indeterminado (apeiron), pero a costa de la verificación sensible, recurriendo a nociones ético-jurídicas abstractas para explicar el devenir físico.
  • La síntesis del Aire: Anaxímenes unifica la infinitud y omnipresencia espacial del apeiron con la constatación empírica del agua postulando el aire (aēr) como principio. El aire es intrínsecamente dinámico, amorfo en reposo pero perceptible mediante el movimiento y el gradiente térmico.

1. La resolución milesia: La síntesis entre Tales y Anaximandro

Anaxímenes unifica la exigencia empírica de Tales con la necesidad de infinitud dinámica postulada por Anaximandro. Su respuesta es el aire (aēr / ἀήρ). En su estado primordial y templado, el aēr (ἀήρ) es invisible, amorfo y omnipresente, comportándose de manera idéntica al ápeiron / ἄπειρον en tanto que rodea e inunda la totalidad del cosmos (periechein / περιέχειν). No obstante, el aire posee naturaleza corpórea y se hace perceptible a través del movimiento, el viento y las fluctuaciones de temperatura. Con este movimiento de retorno a lo concreto, Anaxímenes ancla de nuevo la ontología en el ámbito de la physis (φύσις) física y constatable.



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2. Condensación y rarefacción: El mecanismo físico del cosmos

El aporte fundamental de Anaxímenes a la historia de la science y la filosofía radica en la formulación de una ley física universal: la rarefacción (manōsis / μάνωσις o araiōsis / ἀραιώσις) y la condensación (pyknōsis / πύκνωσις). A través de esta dualidad mecánica, el filósofo de Mileto elimina la necesidad de apelar a divinidades o a la justicia moral intrínseca de los elementos para justificar el cambio de fase material.

Por primera vez, las diferencias cualitativas del cosmos (calor, frío, dureza, fluidez) se reducen a variaciones cuantitativas de una única materia subyacente (hypokeimenon / ὑποκείμενον). La diversidad de las cosas es el resultado directo de la densidad y la presión de las partículas de aire en un punto del espacio-tiempo.

        ▲ [ Rarefacción - *manōsis* / μάνωσις ]
        │
   FUEGO (*pyr* / πῦr) ─────── Aire calentado al extremo de la dispersión
        │
   AIRE (*aēr* / ἀήρ) ──────── Estado neutro, templado e invisible
        │
   VIENTO (*anemos* / ἄνεμος) ─── Aire en movimiento y agitación inicial
        │
   NUBE (*nephelē* / νεφέλη) ──── Primer estado visible de condensación
        │
   AGUA (*hydōr* / ὕδωρ) ────── Condensación media (precipitación)
        │
   TIERRA (*gē* / γῆ) ─────── Alta concentración material y solidez
        │
   PIEDRAS (*lithoi* / λίθοι) ── Límite absoluto de compactación material
        │
        ▼ [ Condensación - *pyknōsis* / πύκνωσις ]

El proceso opera a través de dos vectores de transformación física:
1. Rarefacción (Expansión / manōsis / μάνωσις): Al expandirse el aire, disminuye su densidad interna. Las partículas materiales se distancian, lo que se traduce macroscópicamente en un incremento de temperatura y en una transformación cualitativa en fuego (pyr / πῦρ).
2. Condensación (Compresión / pyknōsis / πύκνωσις): Al enfriarse, el aire se aglutina y presiona sobre sí mismo. Su primera fase es el viento (anemos / ἄνεμος); a mayor presión deviene en nube (nephelē / νεφέλη); la compresión subsecuente genera agua (hydōr / ὕδωρ); una mayor densidad da lugar a la tierra ( / γῆ); y, en el extremo absoluto del espectro, se solidifica en piedras (lithoi / λίθοι).

La justificación empírica de la termodinámica primitiva

Lejos de conformarse con una abstracción dogmática, Anaxímenes buscó validar su teoría mediante la observación empírica del cuerpo humano, una aproximación metodológica precursora de la física experimental. Plutarco, en su tratado De primo frigido (947F = DK 13 B 1), conserva este célebre experimento fisiológico:

«El hombre exhala aire frío y caliente por la boca. En efecto, el aliento se enfría cuando se comprime con los labios y se concentra; en cambio, cuando la boca se abre en la exhalación, el aliento sale cálido por causa de la rarefacción».

Aunque la termodinámica contemporánea atribuye la disminución de temperatura en el soplido con labios fruncidos al fenómeno de la expansión adiabática (el gas se enfría al expandirse súbitamente tras pasar por una sección estrecha, realizando trabajo contra el medio exterior), la deducción de Anaxímenes resulta conceptualmente revolucionaria: asocia por vez primera, mediante causalidad estrictamente geométrica y mecánica, la temperatura con la densidad física de la materia.


3. El fragmento DK 13 B 2: Alma, aliento y orden cósmico

La doxografía de Aecio (I, 3, 4) conserva el único fragmento que la filología clásica atribuye de manera directa al filósofo de Mileto:

«οἷον ἡ ψυχὴ ἡ ἡμετέρα ἀὴρ οὖσα συγκρατεῖ ἡμᾶς, καὶ ὅλον τὸν κόσμον πνεῦμα καὶ ἀὴρ περιέχει.»

«Así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, así también el aliento (pneuma / πνεῦμα) y el aire (aēr / ἀήρ) circundan el mundo entero».

Análisis filológico e interpolaciones doxográficas

La crítica contemporánea, encabezada por G. S. Kirk, J. E. Raven y M. Schofield (KRS), ha sometido este fragmento a una deconstrucción léxica para separar la terminología original del siglo VI a.C. de las posteriores contaminaciones conceptuales:
1. La noción de psychē (ψυχή): En el contexto jónico arcaico, la psychē (ψυχή) posee un sentido puramente homérico. Representa el “soplo vital” que abandona al cuerpo al exhalar su último suspiro, desprovisto de facultades cognitivas o morales (que residían en el thymos / θυμός o el noos / νόος). La idea del alma como principio activo de cohesión psíquica e intelectual es un desarrollo posterior atribuible al pitagorismo tardío, a Sócrates y a Platón.
2. La disyunción entre pneuma (πνεῦμα) y aēr (ἀήρ): En el siglo VI a.C., la distinción técnica entre ambos términos no existía. Anaxímenes habría empleado aēr (ἀήρ) de forma unívoca. La introducción de pneuma (πνεῦμα) como un principio dinámico-cálido diferenciado es una interpolación posterior de la física de Diógenes de Apolonia (siglo V a.C.) y del estoicismo.
3. El verbo syngkratei (συγκρατεῖ): El concepto de “mantener unido” u organizar la estructura anatómica del ser vivo para evitar su descomposición física es típico del vocabulario médico hipocrático y de la física del estoico Crisipo. Anaxímenes probablemente utilizó una expresión homérica más simple como kratei (Goobiernas, rige) o amphiepei (envolver, cuidar).

La analogía microcosmos-macrocosmos

A pesar del ropaje lingüístico tardío del fragmento, la analogía estructural es indudablemente genuina de la escuela de Mileto. Anaxímenes plantea una correspondencia homotética entre la escala humana y la escala universal, fundamentada en el hilozoísmo (la doctrina de que la materia está viva y dotada de movimiento):

Dimensión Elemento Primordial Función Ontológica
Microcosmos (Ser Humano) Psychē (ψυχή) / Aēr (ἀήρ) interno Insufla vida, cohesiona la estructura corpórea e impide la disolución física.
Macrocosmos (Universo) Pneuma (πνεῦμα) / Aēr (ἀήρ) infinito Envuelve, penetra, dinamiza y sostiene el orden armónico de las cosas.

Esta concepción organicista implica que el cosmos no es un agregado de materia inerte, sino un macro-organismo vivo dotado de una respiración infinita. El aire es el principio de animación (anima / psyche / ψυχή). Así como el cese de la respiración en el individuo desencadena la muerte y la inmediata disolución biológica, la ausencia de aire cósmico provocaría el colapso absoluto de la estructura ordenada de las cosas (kosmos / κόσμος).


4. Contexto geopolítico de Mileto y el límite ontológico del Aire

El florecimiento de esta trilogía de pensadores (Tales, Anaximandro y Anaxímenes) no puede disociarse de las condiciones socioeconómicas e históricas de Mileto en el siglo VI a.C. Como el puerto mercantil más próspero de Jonia, Mileto era un nodo de confluencia cultural que conectaba el interior de Anatolia con las rutas marítimas del mar Negro, Egipto y los reinos mesopotámicos. La constante observación de los fenómenos atmosféricos en la navegación y la manipulación técnica de los metales y textiles favorecieron una mentalidad pragmática orientada a la desmitologización de la naturaleza.

Sin embargo, el contexto de Anaxímenes coincide con la pérdida progresiva de la autonomía política frente al expansionismo del Imperio persa aqueménida tras la caída de Sardes y el sometimiento de las ciudades jónicas bajo Ciro el Grande en 546 a.C. Esta atmósfera de inestabilidad geopolítica influyó en una cosmología que, a diferencia de la rígida geometría de Anaximandro, concebía la materia primordial como algo flexible, móvil y adaptable.

El límite ontológico de la propuesta de Anaxímenes

Desde una perspectiva filosófica pura, la física de Anaxímenes presenta límites teóricos insalvables que serían explotados posteriormente por Parménides y la escuela eleática:

  • La falacia del cambio cualitativo: Al reducir la cualidad a cantidad, Anaxímenes presupone que el aumento de densidad de una sustancia homogénea altera su naturaleza profunda. Sin embargo, no explica por qué la materia misma (el aire) de pronto se manifiesta a la conciencia humana como piedra o fuego sin cambiar su esencia constitutiva primordial.
  • La primacía de la percepción: Aunque el aire es una abstracción sutil, sigue siendo un elemento físico concreto del universo. Elevar un componente particular del cosmos al estatus de principio universal (archē / ἀρχή) implica que los demás elementos son derivados o secundarios, lo cual rompe la simetría ontológica de los opuestos que Anaximandro había intentado preservar con su noción del ápeiron / ἄπειρον.

Semillas y Ecos para el Futuro

La síntesis metodológica de Anaxímenes ejerció una influencia definitoria en los desarrollos científicos y ontológicos posteriores:

  • El atomismo clásico: La idea de reducir las diferencias cualitativas a variaciones cuantitativas de densidad geométrica prepara el camino para el atomismo mecánico de Leucipo y Demócrito.
  • La física del pneuma estoica: La correspondencia microcosmos-macrocosmos y el alma como principio cohesionador de carácter aéreo servirán de base directa para la física del pneuma y el alma del mundo en el estoicismo.
  • La matematización de la naturaleza: Al vincular la temperatura y el estado de agregación a propiedades estrictamente espaciales y cuantitativas, Anaxímenes introduce la premisa matemática que guiará el desarrollo de la termodinámica moderna y la física de partículas.

Referencias bibliográficas

  • Aecio. (1998). Opiniones de los filósofos. En Diels, H. (Ed.), Doxographi Graeci. Walter de Gruyter.
  • Copleston, F. C. (2011). Historia de la filosofía: Vol. 1: Grecia y Roma. Editorial Ariel. [Ver en Amazon]
  • Guthrie, W. K. C. (2010). Historia de la filosofía griega (Vol. 1: Los primeros presocráticos y los pitagóricos). Editorial Gredos. [Ver en Amazon]
  • Kirk, G. S., Raven, J. E., & Schofield, M. (1987). Los filósofos presocráticos: Historia crítica con selección de textos (2ª ed.). Editorial Gredos. [Ver en Amazon]
  • Plutarco. (2002). Moralia: Sobre el frío primario. Editorial Gredos.
  • Simplicio. (1882). In Aristotelis Physicorum libros commentaria. Diels, H. (Ed.). Georg Reimer.