FIL-01-J: Anaxágoras: Las Semillas, el Nous y el Vórtice
«τὰ μὲν ἄλλα παντὸς μοῖραν ἔχει, νοῦς δέ ἐστιν ἄπειρον καὶ αὐτοκρατὲς καὶ μέμεικται οὐδενὶ χρήματι, ἀλλὰ μόνος αὐτὸς ἐφ᾽ ἑαυτοῦ ἐστιν. εἰ μὴ γὰr ἐφ᾽ ἑαυτοῦ ἦν, ἀλλά τῳ ἐμέμεικτο ἄλλῳ, μετεῖχεν ἂν ἁπάντων χρημάτων, εἰ ἐμέμεικτό τῳ…»>
«Las demás cosas participan de una porción de todo, pero el Intelecto (Nous [νοῦς]) es algo infinito y soberano, y no está mezclado con ninguna cosa, sino que existe solo por sí mismo. Pues si no existiera por sí mismo, sino que estuviera mezclado con alguna otra cosa, participaría de todas las cosas, si estuviera mezclado con alguna…»
— Anaxágoras de Clazómenas, Fragmento DK 59 B 12 (Simplicio, In Phys. 164, 24). Recogido en Los filósofos presocráticos. Vol. III [Edición Gredos]
Génesis y Conexión Histórica
Anaxágoras de Clazómenas (c. 500–428 a.C.) propone su física en el marco del debate abierto por el monismo absoluto de Parménides (FIL-01-G) y la respuesta pluralista inicial de Empédocles (FIL-01-I). Anaxágoras acepta la máxima eleática de que nada puede crearse de la nada ni destruirse, pero difiere radicalmente de sus predecesores:
- Insuficiencia de las raíces: Considera que las cuatro raíces fijas de Empédocles (tierra, agua, aire, fuego) son cualitativamente muy limitadas. No explican de forma satisfactoria los sutiles procesos de asimilación biológica (como la transformación del pan en huesos y sangre).
- Pluralismo infinito: Postula que si la materia no puede cambiar de esencia cualitativa, entonces cada una de las cualidades del cosmos debe ser en sí misma eterna y estar prefigurada en los componentes constitutivos mínimos de las cosas.
- Introducción del Nous: A diferencia de las fuerzas antagónicas del Amor y el Odio de Empédocles, que actúan de manera pendular y ciega, Anaxágoras concibe la necesidad de un principio intelectual soberano e inmaterial para instaurar el orden cosmológico primigenio.
1. La paradoja de la transformación pura: la respuesta al monismo eleático
¿Cómo puede surgir el cabello de lo que no es cabello, o la carne de lo que no es carne (pōs gar an ek mē trichos genoito thrix kai sarx ek mē sarkos; DK 59 B 10)? Esta interrogante formulada por Anaxágoras de Clazómenas expone la fractura lógica del pluralismo presocrático ante la exigencia de Parménides de Elea: la absoluta imposibilidad de que el ser provenga del no-ser o transite hacia él. Si aceptamos que el universo experimenta transformaciones cualitativas visibles en los procesos de nutrición, crecimiento y degradación orgánica, la física está obligada a explicar la alteración sin recurrir al milagro de la generación ex nihilo.
La respuesta de la escuela jonia tradicional postulaba una sustancia única y maleable archē (ἀρχή) que mediante procesos de condensación pyknōsis (πύκνωσις) y rarefacción manōsis (μάνωσις) adoptaba las diversas formas del mundo visible. Sin embargo, para Anaxágoras esta explicación resulta ontológicamente insuficiente. Si un pedazo de pan se transforma en carne, hueso, sangre y cabello al ser ingerido por un organismo, estos tejidos no pueden surgir de un sustrato que carezca por completo de sus propiedades cualitativas.
Para salvar el principio eleático de la conservación del ser, Anaxágoras deduce que todas las cosas deben preexistir en todo momento; la transformación es una ilusión óptica producida por la mezcla mixis (μῖξις) y la segregación apokrisis (ἀπόκρισις) de entidades inalterables. En el cosmos no hay nacimiento genesis (γένεσις) ni muerte phthora (φθορά), sino recombinación permanente de sustancias preexistentes (DK 59 B 17).
2. La física de las semillas (spermata) y las homeomerías
Para dar coherencia a esta tesis, Anaxágoras introduce la teoría de las semillas spermata (σπέρματα), que posteriormente Aristóteles bautizaría bajo el término técnico de “homeomerías” (homoiomereia [ὁμοιομέρεια], Metafísica I, 3, 984a) para referirse a aquellas sustancias cuyas partes son cualitativamente idénticas al todo (como el oro, la carne o el hueso). A diferencia del modelo de Empédocles de Agrigento, que limitaba las raíces de la materia a cuatro elementos fijos (tierra, agua, aire y fuego), Anaxágoras sostiene que los principios constituyentes del cosmos son infinitos en número, irreductibles en cualidad y divisibles hasta el infinito sin perder jamás su identidad.
El postulado fundamental del sistema anaxagórico se resume en la célebre fórmula:
Este modelo físico se define a través de las siguientes premisas conceptuales:
La mezcla primordial (migma [μίγμα]): En las etapas originarias, antes de la diferenciación cosmológica, el universo era una masa indeterminada donde todas las cosas estaban juntas (homou panta chrēmata ēn*, DK 59 B 1). En este estado caótico, ninguna cualidad individual era perceptible debido a la extrema pequeñez y densidad de las semillas.- Divisibilidad infinita: No existe una magnitud física mínima que ponga fin a la fragmentación de la materia. Una partícula de semilla puede dividirse infinitamente y seguirá albergando en su interior la totalidad de las cualidades existentes en el cosmos.
- Preponderancia cualitativa: Lo que define la apariencia fenoménica de un objeto no es la pureza de sus componentes, sino la concentración estadística dominante de un tipo de semilla. El oro es tal porque las semillas de oro se hallan en una concentración superior y visible, ocultando a la percepción ordinaria las semillas de madera, hueso o aire que habitan latentes en su misma estructura.
Simulador de Divisibilidad y Homeomería
Haz clic en los diferentes niveles de zoom de una muestra de materia (Pan) para observar la ley de Anaxágoras: «En todo hay una porción de todo».
3. El Nous ordenador como motor cósmico
La transición desde la inercia del caos primordial migma (μίγμα) hasta el ordenamiento estructurado del cosmos kosmos (κόσμος) requiere un principio motor. Anaxágoras introduce por primera vez en la historia del pensamiento filosófico occidental una causa inteligente, inmaterial y externa a la materia: el Nous (νοῦς) (Intelecto o Mente). A diferencia de las fuerzas impersonales y fluctuantes de la Discordia (Neikos [νεῖκος]) y la Amistad (Philotes [φιλότης]) en el sistema de Empédocles, el Nous (νοῦς) actúa bajo una racionalidad ordenadora absoluta.
En el fragmento DK 59 B 12, Anaxágoras detalla las propiedades ontológicas de esta entidad:
1. Autonomía y pureza extrema (autokrates [αὐτοκρατές]): El Nous (νοῦς) no está mezclado con ninguna cosa física. Si se mezclara con algún elemento, se contaminaría de la totalidad de las semillas debido al principio de omnipresencia universal (en panti panti moira), perdiendo con ello su capacidad de controlar y gobernar la materia. 2. Sutileza y homogeneidad (leptotaton kai katharotaton [λεπτότατον καὶ καθαρώτατον]): Es descrito como la entidad más sutil y pura de todas las cosas existentes, lo que le otorga una fluidez y penetración ilimitadas a través del tejido del cosmos sin llegar a fundirse físicamente con él. 3. Omnisciencia y soberanía del movimiento: El Nous (νοῦς) posee el conocimiento absoluto gnōmē (γνώμη) sobre todo lo que se mezcla, se separa y se divide. Su poder reside en haber iniciado un movimiento giratorio perichoresis (περιχώρησις) a partir de un único punto central en la mezcla primigenia.
Este vórtice cósmico perichoresis (περιχώρησις), al expandirse de manera progresiva y acelerada, genera una fuerza centrífuga que segrega y separa la materia. Los elementos densos, húmedos, fríos y oscuros son arrastrados hacia el centro del vórtice (dando origen a la Tierra y sus océanos), mientras que las sustancias sutiles, secas, cálidas y luminosas son empujadas hacia la periferia (el éter o fuego celeste).
Simulador del Vórtice del Nous (Perichoresis)
Presiona el botón para activar la rotación del Nous. La fuerza centrífuga separará los elementos densos (marrón/tierra) hacia el centro y los sutiles (fuego/éter en rojo/oro) hacia la periferia.
La decepción socrática y los límites de la teleología mecánica
A pesar del carácter revolucionario del Nous (νοῦς), la recepción de la teoría anaxagórica por parte de los filósofos de la Atenas clásica fue marcadamente crítica. En el Fedón (97b-99d) de Platón, Sócrates narra la profunda decepción que experimentó al leer la obra de Anaxágoras. Atraído inicialmente por la promesa de un cosmos ordenado por una Inteligencia, Sócrates esperaba encontrar una explicación teleológica de la naturaleza, en la cual el Nous (νοῦς) dispusiera cada elemento con el fin específico de realizar “lo mejor” (to beltiston [τὸ βέλτιστον]).
Sin embargo, Sócrates descubrió que Anaxágoras utilizaba el Nous (νοῦς) simplemente como un recurso instrumental (deus ex machina) para iniciar el movimiento cósmico inicial, recurriendo inmediatamente después a causas puramente mecánicas, térmicas y físicas —aires, éteres, aguas y presiones— para explicar los fenómenos cotidianos. Aristóteles coincidiría con esta crítica en su Metafísica (A 4, 985a), señalando que Anaxágoras arrastra al Nous (νοῦς) como un elemento artificial cuando se encuentra en aprietos para justificar una causa física, descuidando el desarrollo de una auténtica teleología formal.
4. La física astronómica y la explicación de los eclipses
Anaxágoras no limitó su física a la especulación de las homeomerías, sino que aplicó sus principios mecánicos a la astronomía observacional, logrando desmitificar los astros que la religión tradicional griega consideraba divinidades sagradas. Sus tesis astronómicas fueron marcadamente racionalistas y naturalistas:
El Sol como piedra incandescente: Postuló que el Sol no era el dios Helios, sino una gigantesca masa de piedra o metal al rojo vivo (mydron diapyron*), cuyo tamaño físico estimó como “mayor que el Peloponeso”. Esta afirmación causó gran escándalo entre los sectores conservadores de Atenas. La naturaleza de la Luna: Afirmó que la Luna es de constitución terrestre, con un relieve caracterizado por llanuras, montañas y profundos barrancos. Dedujo que la Luna no posee luz propia, sino que brilla reflejando la luminosidad solar: «Es el Sol el que da a la Luna su brillo»* (DK 59 B 18).- Mecánica de los eclipses: Propuso una explicación científica notablemente precisa para los fenómenos de los eclipses. Explicó que los eclipses solares ocurren cuando la Luna se interpone directamente entre la Tierra y el Sol en el novilunio, bloqueando la luz de este. De la misma manera, explicó que los eclipses de Luna se producen cuando esta penetra en la sombra proyectada por la Tierra, o bien por otros cuerpos celestes invisibles de naturaleza fría que orbitan por debajo del satélite.
5. El proceso por impiedad (asebeia) y el traslado a Atenas
La figura histórica de Anaxágoras es de vital importancia política. Hacia el 480 a.C., se trasladó a Atenas, convirtiéndose en el primer pensador que institucionalizó la indagación filosófica en la pólis democrática. Allí entabló una estrecha amistad y alianza intelectual con el estadista Pericles, líder de la facción democrática y reconstructor de la Acrópolis, y ejerció una influencia filosófica profunda sobre figuras de la talla del dramaturgo Eurípides.
Sin embargo, esta cercanía con el poder político lo colocó en el centro de las hostilidades entre facciones. Hacia el 430 a.C., los oponentes de Pericles, liderados por el demagogo Cleón, iniciaron una serie de juicios políticos contra el círculo más íntimo del gobernante. Anaxágoras fue formalmente acusado del delito de impiedad (asebeia) por afirmar que el Sol era una roca incandescente y la Luna una esfera de tierra, lo cual subvertía directamente los cultos religiosos oficiales del Estado.
A pesar de que Pericles intervino en el tribunal en defense del filósofo, Anaxágoras fue condenado a pagar una multa considerable y sentenciado al destierro de la ciudad. El filósofo se exilió a la ciudad de Lámpsaco, en el Helesponto, donde fundó una nueva escuela y vivió sus últimos años con gran honor y respeto de la ciudadanía, que a su muerte erigió un altar dedicado a la Mente (Nous) y la Verdad en su memoria.
6. Semillas de Anaxágoras y la teoría cuántica de campos
La tesis de que “en todo hay una porción de todo” adquiere una dimensión conceptual sorprendente a la luz de los postulados de la física cuántica contemporánea:
- El vacío dinámico: En la Teoría Cuántica de Campos (QFT), el vacío no constituye una ausencia absoluta de materia, sino un estado de mínima energía poblado por fluctuaciones cuánticas donde todas las partículas elementales (quarks, leptones y bosones) coexisten de manera latente en forma de campos continuos e interpenetrados que abarcan todo el espacio-tiempo.
- Emergencia cualitativa: Al igual que en las homeomerías de Anaxágoras, donde las cualidades macroscópicas de un cuerpo se definen por la manifestación y preponderancia estadística de ciertas semillas físicas, en la física moderna las partículas individuales emergen como excitaciones localizadas de estos campos subyacentes. El acoplamiento con el campo de Higgs y las leyes de ruptura de simetría determinan qué propiedades físicas concretas (masa, carga, espín) se manifiestan macroscópicamente a partir de un espectro cuántico subyacente.
Semillas y Ecos para el Futuro
El sistema de Anaxágoras de Clazómenas funcionó como un puente intelectual hacia la filosofía clásica y el debate físico posterior:
La teleología de Platón y Aristóteles: A pesar de sus quejas sobre el mecanicismo de Anaxágoras, la noción de un Nous ordenador inspirará el concepto del Demiurgo en el Timeo* platónico y el Motor Inmóvil aristotélico, estableciendo los cimientos de la metafísica teleológica occidental.- La disputa del atomismo: Al proponer la divisibilidad infinita de la materia sin límites formales, Anaxágoras espoleó a Leucipo y Demócrito a plantear la alternativa del átomo (FIL-01-K), estableciendo un límite físico indivisible para evitar que la realidad se disolviera en puras abstracciones matemáticas.
- La institucionalización de la filosofía en Atenas: Al ser el primer filósofo que trasladó su actividad intelectual a Atenas, Anaxágoras desató el debate intelectual en la capital demócrata, atrayendo a figuras como Pericles y Eurípides, y preparando el terreno para el posterior giro antropológico de Sócrates y los sofistas (FIL-01-L).
Referencias Bibliográficas
- Anaxágoras. (1981). Fragmentos e interpretaciones. (Trad. e introducción de N.-L. Cordero, F. J. Olivieri, E. La Croce y C. Eggers Lan). En Los Filósofos Presocráticos (Vol. III). Madrid: Editorial Gredos. [Ver en Amazon]
- Copleston, F. (2011). Historia de la Filosofía. Tomo I: Grecia y Roma. Barcelona: Ariel. [Ver en Amazon]
- Guthrie, W. K. C. (1993). Historia de la Filosofía Griega. Tomo II: La tradición presocrática desde Parménides a Demócrito. Madrid: Editorial Gredos. [Ver en Amazon]
- Kirk, G. S., Raven, J. E., & Schofield, M. (1983). The Presocratic Philosophers (2nd ed.). Cambridge: Cambridge University Press. [Ver en Amazon]
Bibliografía y fuentes
- Anaxágoras. (1981). Fragmentos e interpretaciones. (Trad. e introducción de N.-L. Cordero, F. J. Olivieri, E. La Croce y C. Eggers Lan). En Los Filósofos Presocráticos (Vol. III). Madrid: Editorial Gredos. [Comprar en Amazon](https://amzn.to/3R3YtMW)
- Copleston, F. (2011). Historia de la Filosofía. Tomo I: Grecia y Roma. Barcelona: Ariel. [Comprar en Amazon](https://amzn.to/4gQHI26)
- Guthrie, W. K. C. (1993). Historia de la Filosofía Griega. Tomo II: La tradición presocrática desde Parménides a Demócrito. Madrid: Editorial Gredos. [Comprar en Amazon](https://amzn.to/3SALdjl)
- Kirk, G. S., Raven, J. E., & Schofield, M. (1983). The Presocratic Philosophers (2nd ed.). Cambridge: Cambridge University Press. [Comprar en Amazon](https://amzn.to/4apMuzV)
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