«¿Acaso piensas que puede subsistir y no estar trastornada una ciudad en la que los juicios dictados no tienen fuerza, sino que son anulados y destruidos por los particulares?» — Platón, Critón, 50b (Edición de Gredos)

Génesis y Conexión Histórica

Tras la sentencia de muerte dictada en el juicio contra Sócrates (narrada en la Apología), el escenario dramático se desplaza a la prisión estatal de Atenas. Sócrates aguarda encadenado la ejecución de la condena, postergada temporalmente debido al viaje anual de la nave sagrada a Delos en honor a Apolo, periodo durante el cual la ciudad debe permanecer ritualmente pura y exenta de ejecuciones públicas.

Es en esta antesala de la muerte donde irrumpe Critón, amigo íntimo y acaudalado del filósofo. Critón representa la moral tradicional del sentido común, la lealtad personal y el pragmatismo civil: ha diseñado y financiado un plan de huida infalible que implica sobornar a los carceleros y exiliar a Sócrates en Tesalia. La propuesta de Critón obliga a Sócrates a responder a una pregunta ética fundamental y de vigencia universal: ¿es lícito desobedecer una ley injusta del Estado si esto salva la propia vida, o existe un deber de obediencia que trasciende el interés individual y la injusticia fáctica del fallo judicial?

Ficha y Croquis de la Celda: El Deber y la Huida

El Critón transcurre en la celda de la prisión estatal de Atenas al amanecer. Selecciona los personajes para revisar sus argumentos justificados en el texto y su rol espacial.

⛓️ Sócrates El Prisionero
💰 Critón El Amigo Pragmático
🏛️ Las Leyes Los Nomoi

Sócrates el Prisionero

Sócrates
Tesis Ética
Vivir bien es vivir justamente
Argumento en el diálogo
La injusticia no se responde con injusticia
Plan de Acción
Acatar la cicuta voluntariamente
Sócrates aguarda en silencio su destino. Rechaza el ofrecimiento de Critón argumentando que huir equivaldría a violar las sentencias judiciales, lo que destruiría la soberanía de las Leyes de la polis. Sostiene que sufrir una injusticia física es secundario al daño moral que produce cometerla.
«¿Nos marchamos de aquí haciendo daño a algunos a quienes menos se debe, y no permanecemos en lo que hemos acordado, siendo justo?» (Critón, 50a).
Mapa de Ubicación: Celda de la Prisión de Atenas
El Catre
Sócrates durmiendo placenteramente
Pórtico / Entrada
Critón esperando al amanecer
El Altar / Sombras
La voz de los Nomoi resonando

1. La refutación de la opinión de la mayoría (doxa, δόξα)

Critón inicia su argumentación apelando al juicio de la mayoría (doxa / δόξα). Sostiene que si Sócrates rehúsa escapar, la opinión pública acusará a sus amigos de mezquindad y cobardía por no haber gastado el dinero necesario para salvarlo. Sócrates desarticula de inmediato esta premisa mediante su habitual distinción de principios:

  • La irrelevancia del número: La opinión de la multitud no debe ser el criterio que rija la conducta del hombre justo. La multitud carece de sabiduría racional y actúa guiada por el capricho y el azar, siendo incapaz tanto del mayor mal como del mayor bien.
  • La autoridad del experto: Al igual que en la preparación física un atleta no atiende a las críticas de la masa sino a la prescripción del médico o el entrenador, en cuestiones de justicia, belleza y bondad moral (dike, kalon, agathon) solo se debe obedecer la voz de la razón y del experto en virtud.
  • El valor superior del vivir bien: Lo verdaderamente importante no es el mero hecho de vivir (zen / ζῆν), sino el vivir bien (eu zen / εὖ ζῆν), lo cual equivale a vivir conforme a la justicia y a la virtud moral. Salvar la vida física a expensas de la rectitud moral es una contradicción existencial.

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2. Los principios éticos fundamentales de la acción

Sócrates establece las reglas del debate moral antes de examinar el caso concreto del exilio:

  • La prohibición absoluta de la injusticia: Bajo ninguna circunstancia es lícito cometer una injusticia voluntariamente (oudeis hekon hamartanei).
  • El rechazo de la ley del talión: No se debe responder a una injusticia con otra injusticia, ni hacer daño a nadie como represalia por el daño sufrido (antiadikein). Este principio separa radicalmente a la ética socrática de la moral heroica tradicional griega, que consideraba noble y justo hacer daño a los enemigos.
  • La santidad de los acuerdos justos: Si una persona realiza un acuerdo con otra libremente y con pleno conocimiento, está obligada a cumplirlo.

3. La prosopopeya de las Leyes (Nomoi, Nόμοι) y el Pacto Social

Para confrontar a Critón con las consecuencias de la huida, Sócrates recurre a uno de los recursos dramáticos más célebres de la literatura filosófica: la personificación o prosopopeya de las Leyes de Atenas (Nomoi / Nόμοι). Las Leyes se presentan ante Sócrates y le interrogan sobre la justificación del exilio:

  • La destrucción de la polis: Huir de la prisión estatal para eludir una condena judicial implica, en la práctica, negar la validez de los fallos de los tribunales. Si cada ciudadano decide qué sentencias acatar y cuáles desobedecer, la ley pierde su soberanía y el orden estatal se disuelve de facto.
  • La relación de filiación y patria: Las Leyes argumentan que Sócrates les debe su nacimiento, crianza y educación. Su estatus ontológico frente a la ciudad no es de igualdad, sino de sumisión filial: la patria merece más veneración y obediencia que los propios padres biológicos.
  • El pacto implícito de residencia: Al cumplir la mayoría de edad y conocer el ordenamiento legal de Atenas, Sócrates decidió permanecer en la ciudad durante más de setenta años, engendrando allí a sus hijos y negándose a viajar al extranjero. Este consentimiento voluntario de residencia constituye un acuerdo tácito y vinculante de obedecer las leyes de la polis.
  • La opción de persuadir o acatar: Las Leyes le recuerdan a Sócrates que el pacto social ateniense no es tiránico: el ciudadano tiene la libertad de persuadir a la patria de que sus mandatos son injustos, o bien acatarlos pacíficamente. Al no haber logrado convencer a los jueces de su inocencia, Sócrates está obligado a cumplir la sentencia dictada.

Semillas y Ecos para el Futuro

La argumentación del Critón constituye uno de los textos fundacionales del pensamiento ético-político occidental:

  • El origen del Contractualismo: La prosopopeya de las Leyes expone la formulación embrionaria de la teoría del contrato social. Conceptos clave que reaparecerán en la filosofía política moderna de Thomas Hobbes, John Locke y Jean-Jacques Rousseau como el consentimiento tácito, la obligación política basada en el beneficio civil y la soberanía del ordenamiento del Estado frente al arbitrio individual hallan su raíz conceptual en este diálogo platónico.
  • La paradoja de la obediencia en el Fedón: La sumisión moral elegida en el Critón anticipa la consumación dramática del Fedón (FIL-03-16), donde Sócrates, rodeado de sus discípulos, ingiere voluntariamente la cicuta en lugar de huir, demostrando que su fidelidad a la coherencia filosófica y al pacto legal es absoluta, incluso a costa de su propia existencia física.

Referencias Académicas y Ediciones Recomendadas

  • Platón. (1981). Diálogos I: Eutifrón, Apología, Critón, Ion, Lisis, Cármides, Hipias Menor, Hipias Mayor, Laques, Protágoras (J. Calonge Ruiz, E. Lledó Íñigo y C. García Gual, Trads.). Editorial Gredos. [Ver en Amazon]
  • Copleston, F. (2011). Historia de la Filosofía (Vol. 1: Grecia y Roma). Editorial Ariel. [Ver en Amazon]