«El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son, y de las que no son en tanto que no son» (Protágoras, fragmento 80 B 1 DK, conservado en Platón, Teeteto, 152a; ed. [Gredos]).


Génesis y Conexión Histórica

El movimiento sofístico surge en la segunda mitad del siglo V a.C. al amparo de la democracia radical ateniense. Este “giro antropológico” representa una quiebra metodológica respecto a la física presocrática previa, que culmina con el atomismo determinista de Leucipo y Demócrito (FIL-01-K):

  • Escepticismo cosmológico: Tras siglo y medio de investigaciones jonias, itálicas y pluralistas, la filosofía se hallaba fragmentada en cosmologías incompatibles (el devenir incesante de Heráclito frente a la inmovilidad de Parménides; el atomismo mecanicista frente a las infinitas homeomerías). Esta disparidad teórica sembró la desconfianza en la posibilidad de aprehender una verdad objetiva sobre la physis.
  • El debate democrático: La consolidación de las instituciones democráticas (la asamblea y los tribunales populares) exigió una educación práctica. La sabiduría ya no consistía en descifrar los secretos del cosmos, sino en dominar el lenguaje para convencer en la arena política.
  • Del cosmos a la convención: Los sofistas desplazan la indagación desde la naturaleza inmutable hacia los asuntos humanos, abriendo una insalvable brecha dialéctica entre lo biológico natural y lo artificial acordado por el consenso social.

1. La quiebra del orden cósmico y el ascenso del consenso artificial

La consolidación de la democracia ateniense durante el siglo V a.C., tras las tensiones bélicas de las Guerras Médicas y la subsecuente hegemonía imperial de la Liga de Delos, provocó una crisis epistemológica y política sin precedentes en el mundo helénico. Los pensadores presocráticos de Jonia y la Magna Grecia habían dirigido su mirada hacia la physis (φύσις, naturaleza), buscando un principio unificador (archē, ἀρχή) y un orden racional inherente al cosmos (logos, λόγος) que sirviera como cimiento para las leyes de la polis (πόλις). Sin embargo, el contacto dinámico con culturas extranjeras a través de los puertos comerciales y la fundación de nuevas colonias evidenciaron que las costumbres, los códigos morales y los sistemas jurídicos eran de una plasticidad y diversidad desconcertantes. Lo que en Atenas se consideraba sagrado era visto como impío en Persia o Tracia.

Esta constatación geopolítica resquebrajó la noción de una justicia de origen divino o cosmológico. El surgimiento de la democracia radical exigió un nuevo tipo de ciudadano capaz de persuadir en la asamblea y defenderse en los tribunales, transformando la educación tradicional (la paideia [παιδεία] aristocrática) en una demanda técnica: la enseñanza de la virtud política (arete, ἀρετή) como destreza oratoria. Los sofistas, profesionales del saber itinerantes, respondieron a esta necesidad al escindir la antigua unidad entre el ser y el decir. Al declarar la fractura irrevocable entre la physis (φύσις, la realidad natural inmutable) y el nomos (νόμος, la ley humana, la convención social), postularon que el orden político no es un descubrimiento metafísico, sino un acuerdo lingüístico pragmático. Si la realidad cósmica ya no ofrece una base estable para la justicia, la verdad en la esfera pública se reduce a lo que un grupo de hombres pueda acordar en un momento histórico determinado.


2. La antítesis entre physis (φύσις) y nomos (νόμος): el debate por el fundamento de la justicia

El núcleo conceptual del movimiento sofístico radica en la tensión dialéctica entre physis (φύσις) y nomos (νόμος). El término physis (φύσις) alude a la fuerza orgánica de la naturaleza, a aquello que posee su principio de movimiento y desarrollo en sí mismo y que opera con una necesidad universal independiente de las opiniones humanas. Por el contrario, nomos (νόμος) abarca las leyes escritas, las costumbres heredadas, los ritos religiosos y todo aquello decretado por convención social.

Esta separación dio lugar a diversas interpretaciones éticas y políticas dentro de la propia sofística:

  • La vertiente igualitaria y el nomos como salvaguarda: Para Protágoras, el nomos (νόμος) no es una degeneración de la naturaleza, sino una conquista civilizatoria. Según el mito narrado en el Protágoras de Platón (320c-322d), los seres humanos carecen de defensas naturales y solo logran sobrevivir mediante la agrupación comunitaria. Zeus les concede el sentido moral (aidos, αἰδώς) y la justicia (dike, δίκη), que no actúan como leyes biológicas de la physis (φύσις), sino como principios que deben ser cultivados políticamente a través de la educación. El nomos es lo que humaniza la physis.
  • La vertiente radical y el nomos como tiranía artificial: Sofistas como Antifonte de Atenas y, posteriormente, personajes platónicos como Calicles y Trasímaco, sostienen que la physis (φύσις) prescribe la búsqueda del placer y el imperio del más fuerte, mientras que el nomos (νόμος) representa una cadena artificial impuesta por la mayoría débil para maniatar a los individuos excepcionales. Antifonte postula en su tratado Sobre la verdad (fragmento 87 B 44 DK) que las exigencias de las leyes humanas suelen ser contrarias a la naturaleza, pues imponen castigos a la autodefensa y restringen la libertad individual en nombre de una justicia ficticia.


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3. La relativización intelectual y el homo-mensura de Protágoras

La disolución de un criterio de verdad absoluto encuentra su formulación más célebre en la tesis epistemológica de Protágoras de Samos: el principio del homo-mensura (homo mensura). Al declarar que «el hombre es la medida de todas las cosas», el sofista clausura la posibilidad de una ontología objetiva. Como señala Guthrie (1988), este principio anula la distinción tradicional entre la apariencia y la realidad. No existe un estado térmico objetivo en el aire; si el viento resulta gélido para quien experimenta fiebre y templado para quien goza de salud, el viento es simultáneamente frío y cálido bajo parámetros subjetivos equivalentes.

Esta relatividad de las percepciones individuales se traslada directamente a las valoraciones colectivas de la polis (πόλις):

  • Pragmatismo normativo: Las normas éticas de una comunidad no son verdaderas o falsas en comparación con un arquetipo metafísico de justicia; son útiles o perjudiciales, sanas o insanas.
  • El sofista como terapeuta social: La labor del orador político no consiste en conducir a la audiencia desde la ilusión a la verdad, sino en emplear la palabra para transformar un estado mental pernicioso en uno más ventajoso y saludable.
  • Tecnificación del saber: El conocimiento se desvincula de la búsqueda desinteresada de la verdad (theoria) para convertirse en una técnica pragmática de persuasión y organización civil.

4. La demolición ontológica de Gorgias de Leontinos

Si Protágoras relativiza la verdad supeditándola a la percepción humana, Gorgias de Leontinos ejecuta una demolición sistemática de la ontología presocrática, orientada específicamente contra la escuela eleática de Parménides. En su tratado Sobre el no-ser o sobre la naturaleza (82 B 3 DK), preservado en las paráfrasis de Sexto Empírico e Pseudo-Aristóteles, Gorgias formula tres tesis nihilistas encadenadas que fracturan la supuesta correspondencia entre ser, pensar y decir:

  1. Nada existe: Demuestra dialécticamente que el ser no puede ser ni eterno, ni engendrado, ni infinito, ni uno, incurriendo en contradicciones lógicas insalvables ante cualquier postulado ontológico clásico.
  2. Si algo existiera, sería incognoscible: Aunque las cosas existieran, los contenidos de nuestra mente no coinciden con la realidad externa. Si el pensamiento fuera idéntico al ser, todo aquello que pensamos tendría que existir inmediatamente (como hombres volando o carros corriendo sobre el mar), lo cual es absurdo. Por ende, hay una brecha insalvable entre el pensamiento y el ente.
  3. Si fuera cognoscible, sería incomunicable: La comunicación humana se realiza a través de la palabra (logos [λόγος]), que es un vehículo acústico ajeno a los objetos físicos externos. Transmitimos sonidos, no colores, texturas o sustancias reales. El lenguaje es una estructura autónoma que no puede transportar las cosas en sí mismas.

Al despojar al logos (λόγος) de su función representativa o referencial respecto al ser, Gorgias libera al lenguaje de la obligación de decir la verdad. Las palabras ya no describen una realidad preexistente, sino que constituyen una fuerza creadora e independiente. En su Encomio de Elena (82 B 11 DK), describe al logos (λόγος) como un «poderoso soberano (dynastes megas, δυνάστης μέγας) que, con el cuerpo más pequeño e invisible, realiza las obras más divinas», puesto que es capaz tanto de calmar el terror como de desterrar la tristeza, infundir la alegría y acrecentar la compasión. La retórica se convierte así en una técnica de sugestión y persuasión psicagógica (psykhagogia, ψυχαγωγία), donde el orador manipula la opinión común (doxa, δόξα) para moldear la percepción de lo real.


5. Del ágora al algoritmo: la construcción discursiva de la realidad contemporánea

La perspectiva sofística, lejos de constituir un mero episodio del pensamiento clásico, anticipa la estructura constructivista de las sociedades contemporáneas. Gran parte de las realidades que organizan la vida moderna (los sistemas financieros sustentados en el dinero fiduciario, las fronteras geopolíticas, los derechos de las personas morales o las estructuras constitucionales) pertenecen estrictamente a la dimensión del nomos (νόμος). Son ficciones colectivas eficaces cuyo valor y vigencia dependen enteramente del consenso intersubjetivo y de la narrativa que las legitima.

En la actual sociedad de la información, este fenómeno alcanza su expresión máxima:

  • Economía de la atención: Las plataformas digitales y los algoritmos de recomendación no operan bajo una lógica descriptiva de los hechos empíricos (physis), sino que están diseñados para amplificar la reacción del usuario y rentabilizar la atención mediante la circulación acelerada de discursos emocionales (doxa).
  • Hipertrofia del ágora: En un ecosistema donde el volumen y la capacidad persuasiva de un mensaje prevalecen sobre su correspondencia empírica, el espacio público digital se reconfigura como un ágora sofista a escala planetaria.
  • Autonomía del simulacro: La realidad fáctica queda subordinada a la destreza técnica de quienes dominan las herramientas algorítmicas de la persuasión, confirmando la intuición gorgiana de que el lenguaje, liberado de la atadura del ser, posee la capacidad de inventar el mundo.

Semillas y Ecos para el Futuro

El cuestionamiento sofístico de la verdad y la justicia inyectó una profunda tensión dialéctica que redefiniría la trayectoria del pensamiento occidental:

  • La reacción clásica de Sócrates y Platón: La obra platónica puede ser leída como un combate frontal contra el relativismo de Protágoras y el nihilismo de Gorgias. Para combatirlos, Platón desarrollará su teoría de las Formas o Ideas, buscando anclar la verdad en un ámbito trascendente que superara el consenso humano mutable.
  • El nominalismo medieval: La tesis gorgiana de la desconexión entre palabra y cosa resonará siglos después en el nominalismo de Guillermo de Ockham, al sostener que los conceptos universales son meros nombres sin existencia real fuera del lenguaje.
  • El “giro lingüístico” del siglo XX: La concepción de la retórica como creadora de realidad social y la disolución del referente objetivo prefiguran el deconstructivismo posmoderno (Jacques Derrida), el pragmatismo hermenéutico y la teoría de los actos de habla de Ludwig Wittgenstein y John Austin.

Referencias Académicas

  • Diels, H., & Kranz, W. (2018). Die Fragmente der Vorsokratiker (Edición de referencia en español: Sofistas: Testimonios y Fragmentos, A. Melero Bellido, Trad.). Madrid: Editorial Gredos. Ver en Amazon
  • Guthrie, W. K. C. (1988). Historia de la filosofía griega. Vol. III: Siglo V. Ilustración sofística (J. Rodríguez Feo, Trad.). Madrid: Editorial Gredos. Ver en Amazon
  • Kerferd, G. B. (1981). The Sophistic Movement. Cambridge: Cambridge University Press.
  • Platón. (2003). Diálogos V: Teeteto, Sofista (Á. Vallejo Campos, Trad.). Madrid: Editorial Gredos. Ver en Amazon